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8 de Setiembre de 2010
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Satelites tras los primeros rayos de luz emitidos por el Big Bang, fueron lanzados al espacio desde la base de Kourou


Este pasado jueves se lanzó desde la base de Kourou en la Guayana Francesa, al cohete europeo Ariane quien lleva consigo al mayor telescopio enviado al espacio hasta el momento; el Herschel; y además un satélite llamado Planck, que será capaz de detectar vestigios sobre los primeros rayos de luz emitidos tras el Big Bang.

El Ariane 5, entonces puso en orbita  estos dos instrumentos espaciales; separándose del satélite Herschel a las 13H40 GMT y del Planck unos minutos más tarde.

En total, si se suman las operaciones de lanzamiento y demás, ambos satélites tuvieron un costo total de 2.456 millones de dólares, y se prevé que integren de forma separada sus órbitas operacionales, 1,5 millones de kilómetros mas allá de nuestro planeta, en dirección opuesta al Sol.

Jean-Jacques Dordain, director general de la agencia, declaro: “La Agencia Espacial Europea (ESA) está en camino hacia los orígenes del universo”. Y añadió: “Imaginemos que vamos a ver la primera luz emitida después del Big Bang. La ciencia va a poder comenzar”.

Justamente los satélites están “en una buena trayectoria” y se los supone llegando “de aquí a un mes” hasta el segundo punto de Lagrange (L2) del sistema Tierra-Sol, que será según precisó Dordain, su destino final.
Cuando por fin estén instalados en el punto donde las fuerzas de gravedad que ejercen el Sol y la Tierra se encuentren equlibrados, entonces Herschel y Planck comenzará a girar  alrededor del Sol a la misma velocidad que la Tierra.

Rodeados de un entorno térmicamente estable más allá de la órbita de la Luna, donde la temperatura se acerca al cero absoluto (-273,15°C), y lejos de las perturbaciones provocadas el calor o la sombra de la Tierra; los tres instrumentos embarcados a bordo de Herschel, podrán detectar mediante la radiación infrarroja lejana y submilimétrica aquellos cuerpos celestes más fríos y que liberan menos energía.

Con 7,5 metros de altura, 4 metros de ancho, y de un peso de 1,9 toneladas, el satélite Herschel, compone el telescopio de infrarrojo de dimensiones mas grandes que se ha lanzado al espacio. Cuenta con un espejo primario de 3,5 metros de diámetro capaz de realizar la observación de estrellas que hasta ahora se encontraban fuera del alcance por su lejanía.

Posee dos cámaras de bolómetros, Pacs y Spire, que registran ínfimas variaciones de radiación electromagnética. Dentro de un ambiente de helio, procuran mantener la temperatura cercana al cero absoluto (-273 °C), para que el frío no perturbe las mediciones sobre la propia química del universo.
Durante tres años, mínimo, el Herschel compartirá todas sus observaciones entre numerosos equipos de astrónomos del mundo entero.

Por su parte el satelite Planck, que pesa 3,4 toneladas, posee como fin, estudiar las variaciones del orden de un millonésimo de grado sobre la irradiación fósil del universo, una luz emitida 380.000 años después de su nacimiento.

Todo ello, permitirá que se construya el gráfico de fluctuaciones de esta irradiación, también conocida como fondo cosmológico difuso, que nos avanzará en conocimientos sobre la geometría del universo, el ritmo de su expansión y, a largo plazo, su eventual repliegue sobre sí mismo (Big Crunch), la naturaleza y la cantidad de materia negra.

Para este satélite, la vida útil prevista es de 15 meses, y su implementación es resultado de la colaboración entre la NASA y la Agencia Espacial Europea. Este artilugio tecnológico, deja en evidencia los avances que se han realizado en el campo científico astronómico; pudiendo el, observar en un año lo que su predecesor WMPA habría podido observar recién en 450 años.

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