Turritopsis Nutrícula, la medusa que conoce el secreto de la inmortalidad
Una pequeña medusa de apenas medio centímetro de longitud, la Turritopsis Nutrícula, tiene una característica que la hace única en el reino animal: es inmortal. No muere tras alcanzar su estado adulto, sino que es capaz de regresar a su forma juvenil y repetir su ciclo vital hasta alcanzar una segunda madurez, y una tercera, y una cuarta, y así sucesivamente, hasta un número infinito.
Los investigadores estiman que la hidromedusa ha descubierto, a lo largo de su evolución, la manera de modificar sus células una vez que éstas se han diferenciado y de hacerlas retroceder a fases anteriores a su especialización. Este fenómeno se denomina transdiferenciación, y se puede ver cuando un órgano dañado regenera sus tejidos, por ejemplo. Pero para la Turritopsis Nutrícula es un proceso normal de su vida.

